RECORRIDO III. pintura y realidad



Según Gisèle Freund, toda variación en la estructura social influye tanto sobre el tema como sobre las modalidades de la expresión artística. En el siglo XIX, en la era de la máquina y del capitalismo moderno, se vio cómo se modificaba no sólo el carácter de los rostros en los retratos, sino también la técnica de la obra de arte. Ésta comenzó a transformar los modos de expresión de una manera desconocida hasta entonces. La invención de la fotografía fue decisiva en esa evolución.




Según el artista romántico alemán Otto Runge, sólo existían tres tipos de arte que verdaderamente actuaban sin premeditación, sin que la razón amputara ese impulso creador: uno era la pintura, otro la poesía y por último la música. Eran artes vinculadas a la pasión y a los sentimientos. Artes dionisiacas las cuales se ejercitaban con el corazón y no con el cerebro.
Sin embargo Otto Runge no tuvo en cuenta la fotografía ya que la fotografía no se consideraba arte todavía. Se consideraba un invento que copiaba la realidad, como la pintura, pero sin ninguna técnica y conocimiento. Aún los artistas del siglo XIX no podían imaginar como ese nuevo artefacto podía crear arte.
La fotografía entró en escena como una actividad advenediza que parecía invadir y socavar un arte acreditado: la pintura. Para Baudelaire, la fotografía era el “enemigo mortal” de la pintura; pero con el tiempo se concedió una tregua, la cual tuvo a la fotografía por liberadora de la pintura. (Sontag, 2006:206)







